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Paciente con la enfermedad de Crohn y cultivador de marihuana

Publicado en DIE ZEIT, un renombrado periódico semanal alemán, el 12 de febrero de 2004

Para Michael Große, el cannabis es un medicamento esencial para la vida. Por lo tanto, lucha por poder cultivarlo por su cuenta.

(…) Michael inhala esta droga ilegal para aplacar los síntomas de su enfermedad. Padece la enfermedad de Crohn, una inflamación crónica de los intestinos que lo atormenta con espasmos, diarrea y abscesos. La enfermedad de Crohn no tiene cura; los medicamentos comunes no calman los dolores de manera suficiente.

(…) En Alemania, el uso medicinal del cannabis se discute sólo en círculos de activistas del cáñamo. Para Große, este era un mundo desconocido. No obstante, tenía que buscar alguna manera de salir de una situación totalmente desesperada. Su médico, que tras diez años de tratamiento ortodoxo ya no sabía qué hacer, le recomendó que probara. “Una mañana fumé en el baño”. (…) me sentí aliviado: “Por primera vez en muchos años, pude dormir por más de cuatro horas seguidas. Un gramo le alcanza para pasar cinco días sin dolores. Finalmente pudo salir de su casa, ir a un restaurante, al cine. Conseguía sus dosis en el mercado negro.

Una alternativa legal hubiese sido el parcialmente sintetizado Dronabinol, pero esta sustancia no pasó la prueba de Große. “Me sentí mareado”, y el Dronabinol me habría costado unas treinta veces más que el tratamiento con cannabis. Después de cierto tiempo, Große decidió cultivar por su cuenta la planta medicinal que había descubierto hacía poco. Explica con entusiasmo que no todos los tipos de cannabis son iguales; sólo el cultivo seleccionado produce los resultados óptimos.

Al poco tiempo, Große se enteró de que fumar cannabis es más cancerígeno que fumar cigarrillos de tabaco, unas siete veces más. Entonces se dio cuenta de que inhalar sin fumar es la mejor solución. La Asociación por los Medicamentos Cannabinoides tiene inhaladores desarrollados por dos pacientes. “Fumar es cosa del pasado, ahora elijo la vaporización”. Una lámpara halógena vaporiza el cannabis a temperaturas controladas con precisión. “Es como inhalar manzanilla”, bromea Große. En invierno abría la puerta del armario de cultivo, leía a la luz del sistema de iluminación de 600 vatios e inhalaba cannabis medicinal. Hacía mucho que no se sentía tan bien; la marihuana lo calmaba y tranquilizaba.

Todo salió bien por cuatro años. Große sólo hablaba sobre esta nueva terapia con su médico y algunos de sus mejores amigos. (…)Sin embargo, en mayo de 2000, se rompió el idilio de su cultivo doméstico (…) la policía allanó su departamento y encontró la plantación que tenía en el dormitorio…

Recibió asistencia de “Die Grüne Hilfe” (grupo de asistencia legal) y obtuvo los datos de un abogado, Robert Wenzel (…) Nueve meses después fue el primer juicio. Junto con otros cinco demandantes, exigen que el cannabis para uso terapéutico no sólo se tolere en unos pocos casos, sino que sea legal. Si Große y los demás tienen éxito, la decisión de la corte abrirá un nuevo capítulo en el tratamiento del cannabis. Esto cambiará la vida de cientos de miles de pacientes alemanes que padecen esclerosis múltiple, cáncer, dolores crónicos o SIDA.

BfArM (instituto federal alemán que regula los medicamentos y los productos médicos) sólo puede imaginar una solución política: (…) "se debía decidir si recategorizar al cannabis de la clasificación 1 a la clasificación 3 (…) pero en Alemania, el Ministro del Interior, el Sr. Schily, y la líder de la lucha antidrogas, la Sra. Marion Caspers-Merk, se oponían (…)”

Estos son fragmentos del artículo. research&experience les recuerda: los juicios son costosos, incluso si el abogado Robert Wenzel de Hamburgo cobra lo justo y trabaja con mucho idealismo. IACM necesita urgentemente de sus donativos, visite www.cannabis-med.org